Después del éxito que obtuvo con los mismos protagonistas (
Jack Lemmon y
Shirley MacLaine) con
"El apartamento",
Billy Wilder decidió volver a juntarlos en esta película. Los tres (actores y director) estaban en su mejor momento, asi que el resultado fue una de las comedias románticas mejores de la historia del cine, que aunque fue alabada por muchos desde su estreno, también hubo quien se encargo de tachar como inmoral y vulgar. A estas alturas los moralistas que la criticaban descansan hace tiempo bajo tierra, mientras que la comedia sigue conservando su frescura, presentando una historia bonita y amena.
La película se concibe como un musical, pero
Wilder era poco partidario de los musicales, la enmascaro de tal forma que casi la anulo y aún con aso se llevo el Oscar a la mejor banda sonora, una de esas cosas ilógicas que a ratos suceden en Hollywood.